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ALIMENTACIÓN YOGUICA

Algunos consejos para conseguir una dieta balanceada, acorde a la práctica de yoga y la meditación:


La ciencia del yoga, palabra que -en sánscrito- significa “unión”, propone una integración total de Ser Humano: unión del cuerpo, la mente y el espíritu, así como también la integración del cuerpo físico y los cuerpos sutiles que nos componen y, además, la integración de cada uno de nosotros con el entorno que nos rodea.

La alimentación adecuada es, para el yoga, uno de los pilares fundamentales de la vida, junto con el descanso adecuado, el correcto ejercicio físico, la respiración y el pensamiento positivo. Aquí es cuando entra en acción el concepto de “prana” o “energía vital” que se encuentra presente en todas las cosas, incluso los alimentos. El prana es la fuerza universal de vida y es un aspecto esencial para la práctica de yoga, ya que esa energía es alimento tanto para el cuerpo físico como para los cuerpos sutiles del Ser Humano.

La comida que ingerimos forma nuestros tejidos, nuestros órganos, músculos, huesos y sangre. La calidad y cantidad de aquello que comamos, formará rápidamente parte de nuestro cuerpo, condicionando también nuestros aspectos sutiles de existencia, ya que influyen también en nuestras conductas, nuestro carácter y nuestro modo de ver la vida.

En la India, cuna del yoga, se considera un dharma o “deber” minimizar la crueldad sobre los otros seres lo máximo posible. Esto es así porque en todas las escrituras antiguas –los Upanishads, el Rig Veda y los Yoga Sutras, entre otros- se habla de que todo ser viviente es una manifestación de lo Divino. El término sánscrito Ahimsa significa “no violencia” y está íntimamente ligado a nuestras conductas y hábitos diarios, ya que se refiere a la abstención de actos, palabras o incluso pensamientos que puedan dañar a otros. Es por esta razón que la mayoría de los practicantes de yoga se abstienen de comer carnes, optando por una dieta vegetariana o vegana; sin embargo, de ninguna forma es esta una limitación para gozar de una dieta equilibrada ni de una buena práctica de yoga. Desde el punto de vista energético, la tradición hindú cree que la ingestión de carne animal favorece la ira y las conductas pasionales, al incorporar el temor, dolor y miedo sufridos por el animal ante la muerte; pero es importante tener bien claro que, de ninguna forma, deberás hacer esto si no sientes una genuina inclinación o un verdadero deseo de llevar una dieta libre de carnes.

Aquí van algunos consejos para conseguir una dieta balanceada, acorde a la práctica de yoga y la meditación:

• Incluir en la dieta vegetales frescos, cereales, legumbres, frutas de estación, brotes y semillas. Si lo deseas, también se puede incluir carnes, lácteos y miel de abejas. • Evitar los alimentos que hayan sido excesivamente procesados, así como aquellos que no sean de origen orgánico, para no ingerir productos químicos nocivos. • Comer despacio, saboreando cada bocado y masticando bien los alimentos. • Evitar hacer una comida cuando se está enojado o muy nervioso. • Comer variado, sabroso, sencillo y priorizando los alimentos frescos de estación. • Disminuir el consumo de café, té, cigarrillos y azúcar blanca refinada.


Incorporando estos hábitos a tu alimentación diaria, conseguirás un cuerpo más liviano, ágil y saludable. Además, ayudará a alcanzar mayor claridad mental y una experiencia espiritual más profunda.

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